Divagante / poesía / gatos

De cómo la palabra “furtivo” tiene barro en los pies

Posted on Abr 4, 2017

La caída fue espectacular
Rociamos con alcohol la maraña de sutilezas
Pusiste el fósforo que faltaba
Y ardió.

El fuego dejó solo lo primario
/ heridas humeantes
La enredadera fue cortada de cuajo
¿Se escriben acaso odas a la amnesia?

De mis puentes quedan sólo cimientos arrasados
Los espíritus vegetales migran
Entre la arena, crece la nada
Hoy no tengo lugar ni para las espinas
¿Se escriben acaso odas al desinterés?

/ 27 de febrero / {Fui otra}

Toda la tarde pensé en vos, toda.
metáforas más, metáforas menos
Mientras invadías — justamente —
me prometí escribir a la enredadera que se está descontrolando en la obra.

Eso está haciendo: se está descontrolando.
“Crecer” no encaja del todo.
Tampoco formas relativas a nutrirse
o que evoquen algún camino

Esa misma obra, abandonada desde antes que yo llegara,
ahora tiene quien la abrace
Así fue como no pude evitar pensarte

Lo nuestro
existe en mí como un encuentro rabioso
en el que yo pondría mis manos extendidas sobre tu pecho
el tiempo suficiente como para que te crezcan raíces
el tiempo suficiente como para verte tan cerca, al fin

Porque si se trata de vos
confundo el perfume con veneno, siempre

Me sorprendo
buscando entre las líneas de tus ojos

Permanentemente
atrapada
en una maraña de sutilezas
tan verde.

Llueve en la oficina

Posted on Mar 15, 2017

Esta semana lleva el signo de la resignación. Me pareció un ejercicio saludable, aunque doloroso.

Mis pensamientos se asemejan mucho a un sistema operativo corriendo millones de aplicaciones a la vez. Así, el zapping permanente de mi cabeza me pasea por los proyectos en desarrollo, los soñados, y los cerrados, pensando una y otra vez cómo mejorarlos, qué aprendizajes hubo, y qué herramientas faltan para seguir creciendo.

Los desamores, los amores y los proyectos inconclusos también tienen su lugar. En días como estos, un terremoto vital me sacude fuerte. El vértigo paraliza y marea, mientras desempaño los anteojos, en un esfuerzo de ver más allá.

Llevo semanas con el llanto en la punta de las pupilas, esperando el impacto como quien tiene el privilegio terrible y hermoso de ver cómo un meteorito se va acercando a la tierra, implacable.

Todas las aplicaciones, están además teñidas de un azul lento. A veces las ignoro y ando por ahí como dejándome perder en los momentos.

Las líneas, las trayectorias, las diagonales y las perspectivas de la oficina se derraman tristemente. Los límites de lo asible se evaporan como un diente de león en manos de una niña poseída por una desidia cruel.

El tiempo anda pegajoso, empastado.

A veces, me siento como la crisálida embalsamada de una polilla extinta, petrificada en el momento mismo de la transformación. Condenada a la mutación eterna, a la curva sin fin, a la tensión permanente.

Otras veces, sólo me resigno a dejar corriendo algunas aplicaciones en segundo plano, mientras la lluvia me mantiene atrapada en la oficina. Hoy no tengo ganas ni para estar triste.

4 de marzo

Posted on Mar 4, 2017

El cuarto día de marzo dormí la siesta. Fueron 5 horas de descanso a los tumbos, al principio con dificultad y luego con sueños bastante vívidos, tras una semana agotadora.

De nuevo soñé que me teñía el pelo, como hace dos días, pero esta vez no era de rosa viejo, sino de blanco, como ese juego pedorro de facebook. Y me gustaba. También soñé con una laguna completamente amurallada, pero no fue eso lo que más llamó mi atención.

Recordé una sensación hermosa al despertarme: la de la risa subiendo a oleadas, en aumento, junto a otra persona. Mejillas enrojecidas y ojos que se entrecierran, dientes al viento y algún ligero tembleque dependiendo de la intensidad de la risa. Probablemente alguna cultura lejana tenga su palabra específica para denominar ese fenómeno.

Di mil vueltas antes de levantarme y activar. Tengo la mala costumbre de no querer dejar de dormir pese a la voluntad del cuerpo. Como siempre, perdí. Y terminé levantándome para ver las últimas luces de la tarde perdiéndose entre bloques de nubes que bien podrían haber sido de hormigón.

Mientras “luchaba” recordé otra sensación: la de la mirada volviéndose hacia sí misma, arremolinada de ideas. Ruido blanco y cosquilleo que baja por los pómulos. La sentí varias veces en estados semiconscientes, en ese limbo delicioso entre sueño y vigilia.

Hace 3 días escribí:

“A veces pienso que está manija insufrible que tengo es una pulsión espiritual, un llamado a que mi alma se rebele y no quede destrozada, como si de un pájaro en asfalto se tratara, por la rueda de hámster inmensa que es esta rutina.

A veces siento que trabajo todo el día, debe ser porque lo hago. Y en el límite de la extenuación siempre concibo algo más, consigo además llegar, a ese punto de intimidad conmigo, de creación, reflejo.

Creo que es toda una trama un poco retorcida de cómo me gustaría no ser. No conforme. Tener una vida completamente determinada is the new grey, tallando ventanas en el iglú de hierro macizo del que dependo para vivir, que digo, sobrevivir.

Quisiera entender a lxs artistas. ¿Cómo se vive sin tener que morder el polvo de este cansancio extremo, injusto, mal asignado y domesticante que es el tiempo?”

Claramente, me faltaba el mimo íntimo de una buena siesta en casa. ¿Verdad?

Letargo

Posted on Ene 30, 2017

El techo se aprende nuestros gestos de memoria mientras nos dejamos poseer por un letargo mimoso. Último día de mis vacaciones. Las luces cambian de tenues a intensas, a naranjas, a nada. Los bichos sobrevuelan la ventana y es su presencia la que delata que nos pasamos el día entero en la cama, mirándonos.

El camino que construyen nuestros rulos haría sonrojar a cualquier medusa improvisada, mientras desciframos nuevas formas de encontrarnos: la medida justa de la intimidad es una pierna apoyada pesadamente sobre un ombligo ajeno.

Tiempo líquido

Posted on Ene 26, 2017

El atardecer cubre todo con un manto de nostalgia
un naranja espeso que me ahoga un poco
mientras elijo permanecer alerta

Mis manos andan siempre ocupadas
amor, escritura, fotografía, cocina
nada puede escapar de estas maquinitas pálidas

El tiempo, entonces, me acaricia despacito
pasa su lengua por detrás de mis rodillas

Me ruega que lo desarme, que lo deje fluir

Me sacudo algunos pedazos de segundos marchitos
miro con desdén los días inmóviles
mis dedos sostienen la aguja afilada de la voluntad
y veo brotar una gota gorda, brillante de rojos
que se derrama sobre mi piel

Es un tributo, ofrenda al movimiento permanente
fuente de agua eterna que me hace siempre suya
siempre mía

Crisálida

Posted on Ene 16, 2017

Pequeña crisálida
vida que palpita
mutatis mutandis

Pende de un hilo de plata
gira con cada viento revelando sus facetas
Podría ser de cristal, ámbar o rocío.

Crisálida elige
sangre, acero y barro

Eclosión perenne dentro de sí
el arte de nutrir la propia identidad

Galaxia

Posted on Ene 12, 2017

Una vez más / una nueva vez
Sentí como una nebulosa estelar se arremolinaba hacia dentro, directo en los ojos. La lengua comenzó a moverse de manera independiente, las piernas temblaron y se me erizó toda la piel. Luego aparecieron los espasmos involuntarios. El sueño le llegó como una tormenta eléctrica: intempestivo y feroz.
Como es habitual, no soñé. Sin embargo, toda la convulsión interna me despertó una idea: prepararse para un retorno requiere ejercicios de toda índole.
Hay brotes que vengo recogiendo hace un buen tiempo, tienen un perfume muy especial, a certeza que flota en la laguna inquieta que es este núcleo.
Hay una galaxia entera cuya energía se cuela en las mañanas con vos, en los almuerzos cocinados a cuatro manos, y en los planes a futuro.

Manada

Posted on Dic 29, 2016

Los gritos ahogados de todas las hogueras
el canto de los vientres de carne o sueños
cada lágrima en la cárcel de aire
la reducción obsena al no ser
el silencio de las sirenas en sangre

Manosabrazos
que conectan lo ancestral
cobijo de manada

Ante el horror
Horror negación
Horror violencia
Destierro del territorio vital

Ante el horror
la vida
la sangre
la lucha

Latente

Posted on Dic 29, 2016

Defenderse
in presentiae
corporal
sanguínea

La garganta en gajos
las manos latiendo
corazón vórtice
el peso de los pies
/ los animales no tienen esos ojos

Retornar al cuerpo
cuerpo amenazado
olor a miedo
sabor a miedo
miedo al segundo
en que todo podría cambiar

Resurgir como se pueda
furiosa
rabia motor
porque no
porque basta
porque ya no más
hasta el final

/ los animales no tienen esos ojos

Ansío

Posted on Dic 14, 2016

Tengo nostalgia de la ligereza
extraño días que no existen
días en que soy
amarilla
liviana
floral
Yo
ácida
espesa
burbujeate
No quiero esta sustancia
Orfandad que cruje adentro
Implosión