De cómo la palabra “furtivo” tiene barro en los pies

Posted on Abr 4, 2017

La caída fue espectacular
Rociamos con alcohol la maraña de sutilezas
Pusiste el fósforo que faltaba
Y ardió.

El fuego dejó solo lo primario
/ heridas humeantes
La enredadera fue cortada de cuajo
¿Se escriben acaso odas a la amnesia?

De mis puentes quedan sólo cimientos arrasados
Los espíritus vegetales migran
Entre la arena, crece la nada
Hoy no tengo lugar ni para las espinas
¿Se escriben acaso odas al desinterés?

/ 27 de febrero / {Fui otra}

Toda la tarde pensé en vos, toda.
metáforas más, metáforas menos
Mientras invadías — justamente —
me prometí escribir a la enredadera que se está descontrolando en la obra.

Eso está haciendo: se está descontrolando.
“Crecer” no encaja del todo.
Tampoco formas relativas a nutrirse
o que evoquen algún camino

Esa misma obra, abandonada desde antes que yo llegara,
ahora tiene quien la abrace
Así fue como no pude evitar pensarte

Lo nuestro
existe en mí como un encuentro rabioso
en el que yo pondría mis manos extendidas sobre tu pecho
el tiempo suficiente como para que te crezcan raíces
el tiempo suficiente como para verte tan cerca, al fin

Porque si se trata de vos
confundo el perfume con veneno, siempre

Me sorprendo
buscando entre las líneas de tus ojos

Permanentemente
atrapada
en una maraña de sutilezas
tan verde.

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