Divagante / poesía / gatos

Depredadora

Posted on Nov 15, 2017

De nuevo me devoré
sedienta de sangre,
rompí mi cuello y rapiñé mis partes

Mordí cada uno de mis dedos
mis manos pálidas muertas

Mastiqué entre llantos
lo que quedaba de mis hombros cansados

Hambrienta, destrocé mi ombligo
y comí de mi, con sorna
hasta roer los huesos

Temí ante mi propio aguijón
y lo clavé sin piedad en mi espalda
Enrosqué la cola por mi cuello
y apreté sin compasión

Y con los ojos brillantes de furia
casi en un trance de cólera y asco
me abrí el pecho y me hice un festín
me despedacé

Placas tectónicas

Posted on Nov 14, 2017

Un nuevo movimiento y ¡plaf! ya no soy la misma

mis ríos subterráneos serpentean nuevos cursos

 

Lejos del fuego,

hacia el tiempo del agua
voy
me recuerdo cíclica

reaprendo a esperar(me)

 

Mi aguijón está ahí, intacto

pero las aprendices de animal

no tenemos crueldad

sólo instinto

 

Y siento tu fuego, si

pero tuve que usarlo para forjar(me)

Latente

Posted on Sep 19, 2017

Si escribo tu nombre digo precipicio

Por eso prefiero guardarme la lengua
y encerrar mis mordaces respuestas
espantosas por indolentes

Espantosa, por indolente,
Permanezco

Ni mi risa estruendo, ni la lejanía
ni el cobijo ya, a esta altura,
tienen dimensión

La mutancia de las cosas me abruma
no quedan anclajes
y esa herida vieja
se empeña
en punzar
de nuevo

Los gatos

Posted on Jul 31, 2017

Espiral gatuno

ritmos de dormir la siesta

en secuencias áureas

 

Salvajes y amorosos,

nos regalan los secretos de lo íntimo

en cada caricia

 

Ojazos elegantes

territorio de formas y misterios

en sus pupilas caben todas las fases de la luna

en devenires claroscuros

 

Tan capaces de destrozar alas

como de refregarse cariñosamente

y amoldarse a la falda

que los recibe, ahora inmóvil

 

Son preferidos por quienes

entienden de libertades

y atesoran soledades

 

Expertos en las artes del amor

y protectores espirituales

 

Los gatos,

guardianes místicos

majestuosos tiranos

encarnaciones del silencio

y la elegancia

dulces dueños de sí mismos

 

Carta de amor

Posted on Jul 28, 2017

Mi gata negra duerme encima de mi vestido preferido, lo llena de pelos y yo la lleno de besos. Es verano en pleno julio, y la carne de las piernas se me quema un poco. El sol repiquetea sobre mis poros y yo pienso en cuántos cuadernos voy a seguir llenando, antes de recuperarme. El nombre de la tibieza se esconde entre siestas de olor a caramelo y cáscaras de naranja en la casa de mi abuela.

Te lo voy a explicar de nuevo, amor: lo etéreo no es gratis. Esta liviandad, este caminar de plumas y jazmines es el resultado de una lucha feroz contra un vórtice oscuro que a veces me traga entera. No sé si a esta altura es necesario decirte, que hacer el amor con vos es como arreglar la cama con gata juguetona arriba, buscando cada pliegue para morder, y saltarte encima con las pupilas dilatadas.

Y otras veces, no. Sos la metáfora más cruel de lo imposible. Con vos, no hay huellas, ni rastros, ni recuerdos. No tengo casi nada para asirme , lo poco que quedaba se quiere ir volando, como cenizas embestidas por un viento norte que no sabe mucho de nostalgias.

Capricho, canto, río, destellos auténticos que se cuelan en las noches de falso verano como latitas de cerveza en el freezer, la noche del martes. Yo siempre me olvido de contarte que ordené el departamento, que ahora todo está pintado de verde por fuera, que tengo un nuevo canasto para la ropa sucia y mis cortinas ya no están al revés. Y que hay amor y hay amores, mi amor. Como esa enredadera fascinante que fue cortada de cuajo y que ahora sólo está ahí, colgando triste y seca.

En verano, el de verdad, te escribí: “El techo se aprende nuestros gestos de memoria mientras nos dejamos poseer por un letargo mimoso. Último día de mis vacaciones. Las luces cambian de tenues a intensas, a naranjas, a nada. Los bichos sobrevuelan la ventana y es su presencia la que delata que nos pasamos el día entero en la cama, mirándonos.

El camino que construyen nuestros rulos haría sonrojar a cualquier medusa improvisada, mientras desciframos nuevas formas de encontrarnos: la medida justa de la intimidad es una pierna apoyada pesadamente sobre un ombligo ajeno”.

“Me gusta nombrarte”, me dijiste entre sueños, con la pieza todavía en penumbras. Pensé en tu boca llenándose con mi nombre, cómo saborearías cada consonante y abrirías deliciosamente los labios en cada vocal. Por un momento me asaltó un microsentimiento trágico, que tu abrazo disipó.

Vos me preguntarías en qué pienso, y yo te contaría del viento cerca del río, de la intuición, del encuentro imperfecto y de cómo darse cuenta que no estar del todo de acuerdo con los ídolos es saludable. Te diría de la paloma que intenta llevarle quien sabe qué mensaje a Flor, en su cocina y en su habitación de La Fabril, y de cómo me siento tan afilada que un instante con una persona me sintoniza para bien o par mal.

Te hablaría del morbo que invade ciertos juegos y de la inocencia que me generan algunas personas, de su luz. De cómo actualmente una conversación intensa me despierta entera, más que cualquier cuerpo. Te contaría que pienso en vos, en el futuro y en cómo procesar una espera que no es la mía. De cómo me parte en dos.

Te hablaría, contaría, diría, y vos preguntarías. Solamente si todo esto estuviera pasando, mi amor.

Aspersión

Posted on Jun 3, 2017

Fueron diez los días sin sol
la ciudad entera se sumergió
en un estado de somnolencia
y un letargo enojado
(en todo caso fue domingo muchas veces)

Tenía aún llovizna en los labios
y me había cortado el dedo al cocinar
la sangre llegó al repasador amarillo brillante
sólo para contrastar
cuando te cortás profundo,
profundo de verdad,
ni siquiera duele

Que el problema empieza cuando te cortás más o menos
Y ese es mi problema con vos

Ya la luna
Ya la plaza
Ya todo gesto
Ya el reflejo de las luces en el agua que todo lo cubre
Ya todo lo que nos une
Ya la gravedad que nos separa — esa fuerza maldita —
Ya el aullido que se ahoga para no nombrarte

Tenía las piernas doloridas de bailar durante tres días sin parar
y la cabeza que me estallaba de ideas y malas decisiones
Tarareaba una canción sin ningún sentido
— el sonido servía para no tener que vérmelas con el silencio —
Será que me gustan las cosas que siempre están a punto de romperse
— que es lo mismo que decir tu nombre —
Y ver estallar las luces frías.

Mil litros de café y 2017 marcas en el papel

Posted on Jun 3, 2017

Nos alimentamos de paradojas
el piso siempre sucio de amores quebrados
migajas de tanto silencio
que nos encanta recorrer

Los atardeceres son expertos manipuladores
tiñen todo de nostalgia
Y a veces no hay Parque Mitre
ni Costanera
ni Plaza Torrent
ni litros de café
que aguanten nuestra angustia
Nos acorralan, despiadados

Y entonces hacemos ejercicios extraños y tristes
para no reventar como sapos

Como si escribir se tratara
de encontrar escondites
donde los dolores toman nuevas formas
pocas veces iluminadas
y por lo tanto salvajes
como una, vio.

La mujer de los ojos de cemento dirá que no
que el tiempo no es líquido
mientras se nos derrama por la boca
ensuciando todo
un charco de brea espesa, oscura
sucia y pegajosa
Los relámpagos desfilarán por mi balcón
intentando asustar a hombres hartos de ser nuevos

Pero a nadie asustan ya las tormentas
ni las que rugen en la desnudez de lo precario
Hay miedos peores, escupitajos, imágenes, ahogo
Miedos neoprimitivos

Ruinas

Posted on May 19, 2017

Una plegaria en ruinas

un espacio vacío

la taza llena de ausencia

olor al abrazo que se fue

 

Ay corazón

las penas arden en llamas

en este templo que ya no soy

 

El pan se destruye en migajas de espera

manteles, tenedores, teteras

todo se impregna de lo que ya no es

Ni el café ni las tazas ni mis dolores

todo parece tristemente forzado

 

Ay corazón

las penas arden en llamas

en este templo que ya no soy

 

Las lágrimas muerden las mejillas redondas

Los ojos de fiera fijos filosos fascinantemente profundos

La boca atrapada en crisálida

siempre la boca, ardiente, excesiva

 

Ay corazón

las penas arden en llamas

en este templo que ya no soy

 

Avanzo en todos nuestros rincones

la puesta en escena de la nostalgia durará lo justo

para asistir a la muerte de toda ingenuidad

Las conversaciones subterráneas

Lo que no se dijo anda gritándose con el cuerpo

 

Ay corazón

las penas arden en llamas

en este templo que ya no soy

Luz

Posted on Abr 20, 2017

El tercer jueves de abril, llueve

El agua cubre las calles
crea nuevos espacios para que la luz emerja

Allí donde no hubo nada
Hay ahora un reflejo, no del todo fiel,
de la ciudad
/ aberrante luz

Esta ciudad un poco muerta, un poco tensa
Bastante esquiva a las pasiones y a los retratos
Cuando llueve así — y sólo a veces —
esboza un camino secreto
un camino de agua y viento
únicamente visible para amantes e inconscientes
o algún lente ávido
que sabe
que (se) sabe
Ver.

Queimada

Posted on Abr 9, 2017

Es domingo, la lluvia otoñal trae consigo lo único que conoce, y yo sigo reposando de mil fiebres que supieron arder y consumirme los últimos días.

Decidí que limpiar y quemar son acciones similares. Decidí entonces que también debería posponer la quemazón para mañana, nuevamente. Mañana es lunes, y la alacena me mira entre triste y cómplice, sabiendo absolutamente todo lo que va a pasar.

Decidí posponer la limpieza nuevamente, paliarla con sahumerios, tés saborizados que harían pasar vergüenza a cualquier hipster y chipá relleno.

Decidí además que no me consumiría en este ciclo de culpa, pérdida, duelo y falsa recompostura. Que no habitaría mi cama porque sí, que el reposo y la fiebre son un peldaño necesario para centrarme, no digo para renacer porque no hay nada muerto en mi.

Limpiar será necesario para reconstruir y volver al eje. Cuando era chica y no quería ordenar, mi mamá tiraba todo lo que estaba en el escritorio, en un acto bastante violento, pero eficaz. Tal vez sea hora de hacerlo nuevamente.

Sí, voy a llorar un rato, probablemente rompa algunas baratijas emocionales que ya no usaba. Probablemente vuelva a mirar la foto que yo sé que está latente, guardada en ese cajón, aunque haga como que no.

Probablemente todo eso, o no. Estás viniendo.

Hoy es un domingo de otoño, y como tal, no conoce otro sabor que el de la nostalgia.

{Se impregna}